lunes, 22 de mayo de 2017

Kusamono con fresa silvestre (Fragaria vesca)

Con una maceta adquirida en la tienda de Kingii en el pasado Congreso Gallego decidí en el mes de marzo hacer una pequeña composición usando una fresa silvestre.





Así está a día de hoy



Sólo falta que siga evolucionando...



jueves, 18 de mayo de 2017

Primer árbol que llevé a un taller: Pino de Monterrey (2ª parte)

Habíamos quedado en el primer taller y en el uso intensivo de la sierra con el pobre y viejo pino de Monterrey, de tal manera que de un árbol con bastantes ramas (gruesas, mal situadas y despobladas), restaba un tronco con interesante corteza y con cuatro ramillas que sería necesario colocar... en el siguiente taller si me quedaban ganas de acudir...



Y sí, fue al siguiente taller. Tenía curiosidad por saber lo que saldría de aquí. Como deberes, alambrar bien todo el árbol, es decir, casi aprender a poner alambre de nuevo y olvidar lo que hacía con anterioridad. Después de pasar por las manos de Luis Vila así quedó:



Y en diciembre lo pasé a una maceta de plástico más pequeña y ligera, algo que nunca volveré a hacer. Estoy convencido de que es mucho mejor emplear una de cerámica, aunque sea un poco más grande, pues el árbol tiene otra imagen y no se romperá con el tiempo y la intemperie, sobre todo en especies como los pinos, en los que espaciamos más los trasplantes.




De todos estos trabajos se recuperó muy bien, como corresponde a una especie fuerte como es el pino insigne, y en julio de 2016, desalambrado para evitar marcas no deseadas, ya tenía esta imagen, mucho mejor que la anterior:



Y que decir de su aspecto en octubre, antes de limpiar las acículas y de llevarlo por segundo año a los talleres en la Kingii Bonsai School (pero ahora convencido y encantado de acudir a ellos)



Tocó alambrar de nuevo y que el maestro colocase la vegetación. El cambio fue notable...



Y hace poco, a finales del mes de abril, una fantástica brotación mostraba la buena evolución que ha tenido este viejo pino. Quizá nunca sea una gran pieza, pero cuando lo trasplante a finales de este año a una maceta adecuada merecerá un lugar destacado en mi terraza, tanto por el largo tiempo que lleva conmigo como por la buena evolución que creo va a tener en unos años...




domingo, 14 de mayo de 2017

Primer árbol que llevé a un taller: Pino de Monterrey (1ª parte)

Como ya dije en la entrada anterior, una de las mejores decisiones que tomé en relación con el bonsái fue acudir a los talleres semanales que se llevan a cabo en Bembibre, en la Kingii Bonsai School, punto de reunión de aficionados de toda Galicia para adquirir los materiales que necesitamos, macetas, árboles... y para aprender de grandes maestros, como Luis Vila y Alberto Baleato.

El primero que llevé a estos talleres fue también el más antiguo que conservo, de los primeros que planté, en los tiempos de Karate Kid, hace unos treinta años. También llevé una sierra, que poco a poco se ha convertido en seña de identidad de los talleres, y que se estrenó con el pobre arbolito... yo ya sabía que le sobraban cosas, pero no tantas...

Y rafia... mucha rafia...




El ejemplar en cuestión es un pino de Monterrey (Pinus radiata) que, como ya he dicho, planté hace más de treinta años, y que aguantó un montón de tiempo, en que había abandonado la afición, en una pequeña maceta, creciendo a duras penas y, sobre todo, formando una muy buena y vieja corteza. Las primeras imágenes que de él conservo deben datar de hace unos diez o doce años.







Creo que por el 2007 volví a recuperar las antiguas aficiones, y el pino llegó a la terraza en diciembre de 2010, ya trasplantado a otra maceta muy parecida a la anterior y alambrado con técnicas "nunca vistas"...



En 2012 cambió de maceta a otra que tampoco le pegaba nada, pero es que visto desde la perspectiva actual, no hay palabras... Así estaba en febrero



Y así en diciembre de 2012:




En junio de 2014 estaba pletórico de energías...




Y en septiembre, después de la limpieza de acículas, decidí cortar la primera rama, que no aportaba nada...




Más o menos con esa pinta llega a octubre de 2015, primer día del taller con Luis Vila. Como era de esperar, aunque no por aguardado fuese menos "doloroso", la sierra cumplió su función. Sobraba altura y alguna rama... tocaba cortar, mientras Luis Vila explicaba las razones de esa decisión.




Todo bien. Como yo pensaba, sobraba altura, y ya estaba visualizando el que sería el resultado final, con la colocación de las ramas que quedaban... Por un momento la tranquilidad se apoderó de mi espíritu, pero después de otras cuantas explicaciones y de poner la sierra en manos de Luis Vila... yo no creía que sobraran tantas ramas y que se pudiese hacer algo con lo que quedó... aquello de "menos es más" sonaba lejano y descabellado...



(Continuará...)